El cepillo de dientes eléctrico

Cepillarse los dientes es uno de los actos cotidianos más universales en nuestra sociedad y desde la invención del cepillo de dientes manual hasta nuestros días, éste ha evolucionado a la par que los avances tecnológicos.

Hoy en día muchas personas prefieren los cepillos eléctricos por diversas razones, comodidad, tecnología, efectividad, sensación de limpieza, etc. Aunque existen muchos tipos de cepillos eléctricos, hay dos tecnologías que son las más importantes y utilizadas, la tecnología oscilante-rotacional y la tecnología sónica.

La tecnología oscilante-rotacional consiste en motores eléctricos que transmiten el movimiento al cabezal, generalmente circular, que oscila de un lado a otro desde el centro pero sin llegar a rotar en un círculo completo, y en sentido horario y anti horario. La velocidad de oscilación de estos cepillos se encuentra habitualmente entre las 5.600 y 8.800 oscilaciones por minuto. Además las tecnologías más avanzadas incorporan un movimiento de pulsación, que es un movimiento tridimensional hacia dentro y hacia afuera del cabezal. La eliminación del biofilm se produce principalmente por la acción mecánica o fricción de los filamentos del cepillo sobre la superficie del diente.

Del mismo modo, en la tecnología sónica un motor eléctrico transmite el movimiento al cabezal, que suele ser de forma adiamantada, y hace que los filamentos vibren o se muevan de lado a lado, y a muy alta velocidad, entre 16.000 y 45.000 movimientos por minuto. En este tipo de tecnología la eliminación del biofilm se produce por dos mecanismos principales. El primero, es el mismo mecanismo mecánico o de fricción de los filamentos contra la superficie del diente y común al resto de sistemas de cepillado, tanto manual como eléctrico. En cambio, el segundo es el que lo diferencia del resto y le aporta una gran ventaja, la dinámica de fluidos. La elevada velocidad a la que vibran los filamentos produce la emisión de ondas acústicas que se transmiten alrededor del cabezal del cepillo y por la saliva, y que ayudan a desorganizar el biofilm allí donde los filamentos no llegan. Además se producen pequeñas burbujas de oxígeno que pueden llegar a zonas donde se alojan especies bacterianas anaerobias, especies que no toleran el oxígeno, e impedir su crecimiento y desarrollo. Estas especies suelen ser las causantes de las patologías bucales más graves.

Otra ventaja de este tipo de tecnología es que el usuario suele realizar menos fuerza que con los cepillos manuales o rotacionales, y por lo tanto puede estar más indicado en caso de encías retraídas y dentina expuesta, ya que se disminuiría el riesgo de abrasión de esta parte tan sensible del diente.

Por último, aunque la técnica de cepillado es siempre clave, en este tipo de tecnología la efectividad del cepillado puede verse mejorada ya que no es necesario que la técnica sea tan depurada como ocurre con los manuales y los eléctricos oscilante-rotacionales.

fuente: http://www.blogsaludbucal.es/es/articulo/250-el-cepillo-de-dientes-electrico

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